En este importante apartado, trataremos de enumerar y describir las principales intoxicaciones que se pueden producir por el consumo de determinadas setas, para que el aficionado tenga una visión, al menos generalizada, de las consecuencias, fatales en algunos casos, en las que puede derivar el consumo de setas sin antes haber sido identificadas con exactitud.

En cada tipo de intoxicación se hará referencia a las toxinas que la provocan, su periodo de incubación (muy importante para poder hace una evaluación de la posible gravedad de la intoxicación), los principales síntomas que presentan y fases de las mismas, para terminar con una relación de las setas causantes de cada una de las intoxicaciones descritas.

 

INTOXICACIONES DE LARGA DURACIÓN

¡Son las más peligrosas!

TOXINAS. La sustancia hemolítica denominada Amanitotoxina, en la actualidad se desglosa en las siguientes familias: amatoxinas, falolisina, falotoxinas y virotoxinas.

Amatoxinas: (amanitinas α, β, e ϒ): responsables de las intoxicaciones humanas. Las toxinas son absorbidas en el tubo digestivo. Estas toxinas no se destruyen por la desecación y ni siquiera durante la cocción.

Falolisina: destruye los glóbulos rojos de la sangre. El jugo gástrico del estómago destruye esta toxina, por lo cual no puede hacernos daño por vía oral.

Falotoxinas: tampoco son absorbidas por el aparato digestivo y por lo tanto no son causa de intoxicación humana.

Virotoxinas: No actúan por vía oral. Se encuentran en A. virosa.

INCUBACIÓN. El periodo de incubación suele ser de 8 a 24 horas. La intoxicación faloidiana consta de tres fases: intestinal, de mejoría aparente y de lesión hepática.

SÍNTOMAS. Durante la fase intestinal, los síntomas son los siguientes: malestar, dolor abdominal, gastroenteritis, diarrea y vómitos. La importante pérdida de líquidos provoca la deshidratación. Esta primera fase puede ser causa de muerte (paro cardíaco o shock vascular) si la persona intoxicada no se pone en tratamiento.

Aproximadamente a los dos días de la ingestión de las setas los síntomas desaparecen durante algunas horas (fase de mejoría aparente), lo cual puede hacer pensar a la persona intoxicada que se encuentra fuera de peligro.

La tercera fase es la más grave, aparece hacia el tercer día después de la intoxicación. En esta última fase las toxinas atacan el hígado.

Y aproximadamente, una semana después de la intoxicación y debido a hemorragias internas o coma hepático, se puede producir la muerte.

ESPECIES CAUSANTES. Amanita phalloides; Amanita phalloides var. alba; Amanita porrinensis; Amanita verna; Amanita verna var. decipiens; Amanita virosa; Galerina marginata; Lepiota brunneoincarnata; Lepiota brunneolilacea, Lepiota castanea; Lepiota helveola; Lepiota kuehneri; Lepiota lilacea; Lepiota pseudohelveola; Lepiota subincarnata; Pholiotina filaris.

TOXINAS. Las orellaninas y cortinarinas son las toxinas responsables de la intoxicación orellánica. En la actualidad no se conocen todavía todas las sustancias que componen los cortinarios.

La orellanina no se elimina mediante la cocción. La mayor parte de la toxicidad deriva de estas toxinas.

Las cortinarinas (A, B y C) son de naturaleza ciclopeptídica. La cortinarina A pasa a cortinarina B, la más tóxica, en el hígado, mientras que la cortinarina C sería inocua.

INCUBACIÓN. Lo más llamativo de esta intoxicación es su larguísimo periodo de latencia, de dos a quince días. Esta incubación sin síntomas nos puede llevar a consumir repetidas veces la misma seta.

SÍNTOMAS. Tienen cierto parecido a los de la intoxicación faloidiana (amanitinas), pero predominan las manifestaciones renales. Aparece sed intensa, boca seca, poliuria, diarrea, estreñimiento y vómitos. Hay dolores por todo el cuerpo, escalofríos y gran cansancio general.

Como en el caso de intoxicación faloidiana, tras una cierta mejoría (que no debe llevarnos a engaño e interrumpir el tratamiento), hay una recaída por afección grave del riñón, con insuficiencia renal (en algún caso irreversible), vómitos, oliguria, edemas e incluso trastornos neurológicos.

Los fallecimientos se suelen producir por insuficiencia renal grave.

ESPECIES CAUSANTES. Cortinarius cinnamomeus; Cortinarius cotoneus; Cortinarius gentilis; Cortinarius limonius; Cortinarius orellanus; Cortinarius phoenicus; Cortinarius pseudosulphureus; Cortinarius rubellus; Cortinarius splendens; Cortinarius venetus.

TOXINAS. Existen más de diez hidracinas distintas en las setas que causan la intoxicación giromitrínica. La más abundante es la giromitrina. Las giromitrinas son muy tóxicas en solución acuosa o al vapor, de lo cual se deduce que es posible intoxicarse sin llegar a comer las setas.

La giromitrina, mediante la hidrólisis, se transforma en el organismo en monometilhidrazina, sustancia tóxica con capacidad hemolítica y cancerígena.

La consumición sucesiva de pequeñas cantidades de setas que contengan giromitrina llega a ser tóxica, debido a que las dosis son acumulativas.

Tradicionalmente se han consumido ejemplares secos y tras una prolongada cocción, una vez retirada el agua. Hoy en día, se sabe que las toxinas permanecen activas y en cantidades apreciables (en mayor cantidad en los ejemplares secos que en los cocidos) incluso en esas condiciones, por lo que no deben consumirse jamás.

INCUBACIÓN. La incubación dura de seis a veinticuatro horas.

SÍNTOMAS. Recuerdan a los de una intoxicación faloidiana o a los de una fuerte reacción alérgica. Se presentan si las setas son consumidas poco cocinadas, con el agua de cocción, o en estado fresco (puede ser mortal al consumir sin desecar).

Los primeros trastornos se presentan con náuseas, diarreas y vómitos, seguidos de deshidratación, hipotensión y alteraciones del ritmo cardíaco. En casos graves hay trastornos nerviosos y alteración hepática y del bazo.

Se trata de una afección cardiocirculatoria, neurológica, hepática y renal, produciéndose en algunos casos hemólisis (destrucción de los glóbulos rojos de la sangre).

Es posible la muerte a los dos o cuatro días de la intoxicación debido a insuficiencia circulatoria o parada respiratoria.

ESPECIES CAUSANTES. Cudonia circinans; Gyromitra esculenta; Gyromitra gigas; Gyromitra infula.

Otras especies que contienen este tipo de toxinas, pero en cantidades pequeñas son: Helvella crispa; Helvella elastica; Helvella lacunosa; Helvella macropus; Leotia lubrica; Spathularia flavida.

TOXINAS. Varios metabolitos de especies del género Tricholoma han sido aislados: triterpenoides, esteroles, indoles y compuestos acetilénicos, pero es necesario un estudio a largo plazo para identificarlos y aislarlos, siendo su toxicidad muscular desconocida en el momento actual.

INCUBACIÓN. Todos los pacientes presentaron los síntomas entre 24 y 60 h. después de la última ingestión de hongos.

Desde 1992 un grupo de investigadores franceses (Dr. Bedrym y los profesores Deffieux y E.E. Creppy) están trabajando en esta nueva intoxicación que publicaron por primera vez en una revista médica americana (The New England of Medicine) después de estudiar doce pacientes que tenían como síntomas unas lesiones de la musculatura estriada que llevó a la muerte a tres de ellos: síntomas de fatiga y debilidad muscular acompañados de mialgia, principalmente en la parte superior de las piernas, 24 a 72 horas después de su última comida conteniendo hongos.

SÍNTOMAS. La debilidad empeoró en tres o cuatro días, conduciendo a rigidez de las piernas y la producción de orina oscura. Estos síntomas fueron acompañados de eritema facial, náusea ligera sin vómito, y transpiración profusa en ocho de los pacientes. No hubo fiebre, y cinco pacientes tuvieron hiperpnea. Los hallazgos del examen físico, que incluyó auscultación pulmonar y examen neurológico, no fueron significativos.

El aumento de la creatinfosfocinasa (CPK) fue determinante para el diagnóstico de rabdomiolisis severa (destrucción patológica de los músculos estriados que puede llegar a producir la muerte) después de una semana de haber comido Tricholoma equestre y/o Tricholoma auratum. Los tres intoxicados que fallecieron experimentaron un aumento de la disnea, aumentos de estertores en ambas bases pulmonares, hipertémia, signos de miocarditis aguda, arritmia cardíaca, colapso cardiovascular y disfunción renal.

ESPECIES CAUSANTES. Los hongos causantes de esta nueva intoxicación fueron identificados en Francia como Tricholoma equestre (L.) Quél. = Tricholoma flavovirens (Pers.: Fr.) Lundell. (setas de los caballeros, y para los habitantes de Les Landes francesas, “bidaou”), pero en la actualidad queda la duda de que se tratase de Tricholoma auratum, sobre todo debido al hábitat donde se recolectaron (pinares de Pinus halepensis).

El eminente micólogo francés Marcel Bon señala dos especies distintas Tricholoma equestre (L.) Quél. y Tricholoma auratum (Fries) Gillet. Sin embargo, otros autores consideran ambas especies como sinónimos.

Por tanto, recomendamos prudencia y no consumir Tricholoma equestre (s.lato).

Con posterioridad a estos hechos hubo intoxicaciones con desenlace fatal en otros países como Polonia.

En la actualidad está prohibida su comercialización. Así en España, según el Real Decreto 30/2009 de 16 de enero, queda prohibida la venta de Tricholoma flavovirens, Tricholoma auratum y Tricholoma equestre, aunque en nuestra opinión, este “complejo” corresponde a una sola especie, la conocida popularmente como “seta de los caballeros”.

Se han citado casos de intoxicaciones similares en países como Taiwan, Estados Unidos y Japón, causadas por Russula subnigricans, especie no encontrada aun en España, pero donde existen algunas muy similares, que habitualmente no se recolectan con fines gastronómicos.

No obstante, todos estos casos deben hacernos reflexionar en la conveniencia del consumo de setas comestibles en pequeñas cantidades, y hacerlo en periodos largos entre cada ingesta.

Esta intoxicación está relacionada por el consumo en fresco, aunque bien cocinadas, de diversas especies del género Morchella (colmenillas).

Por tanto esta intoxicación nada tiene que ver con la hemolítica producida por las toxinas termolábiles presentes en este tipo de setas y en otros Ascomycetes, las cuales se destruyen con la cocción correspondiente.

Hay dudas acerca de las toxinas que producen este síndrome, aunque todo apunta que se origina solamente por el consumo de las colmenillas en fresco, no habiendo sido documentado ningún caso por el consumo de éstas desecadas.

El cerebelo es una parte del sistema nervioso que participa activamente en el tono muscular, el equilibrio, la fuerza y la trayectoria de los movimientos, así como en el habla. Sin que la intoxicación afecte a órganos vitales, el cuadro que esta produce puede ser bastante invalidante.

INCUBACIÓN. Entre 10-20 horas tras la ingesta.

SÍNTOMAS. Hipotonía muscular.

Alteración del equilibrio, apareciendo una marcha característica (ataxia cerebelosa o marcha de ebrio). En ella, el paciente aumenta su base de sustentación, se tambalea al andar, sensación de inestabilidad, que recuerda el andar de un borracho.

Dismetría: pérdida de capacidad para calcular la distancia a la que se encuentran los objetos.

Habla escandida: Descomposición de las palabras en las sílabas que las componen, haciendo que el habla sea explosiva.

Disdiadococinesia: Incapacidad para realizar movimientos alternantes con las manos. Intentar abrocharse un botón, por ejemplo, se complica mucho, al no coordinarse los movimientos entre las dos manos.

Temblor intencional por falta de cálculo de la fuerza y la distancia que hay que ejercer para los diferentes movimientos.

Por lo normal, es una intoxicación leve y pasajera, pero muy alarmante, puesto que incapacita al intoxicado durante varias semanas.

Por todo ello, y de forma categórica, debemos rechazar el consumo de colmenillas que no hayan sido previamente desecadas. Después, que cada uno haga lo que le parezca, pero sin poner en peligro la salud de los demás.

Si ya las setas son seres, de los que apenas se conoce casi nada, las pertenecientes a los Ascomycetes, deben darnos aun mayor recelo, pues la mayoría de ellas contienen sustancias tóxicas de las que apenas se conocen sus efectos en el organismo humano.

TOXINAS. El cornezuelo contiene, entre otros compuestos, alcaloides del grupo ergolina, como la ergocristinaergometrinaergotamina y ergocriptina. Todas estas sustancias tienen un amplio espectro de acción en el cuerpo, incluidos efectos vasoconstrictores a nivel circulatorio. Este grupo sería en concreto el responsable del síndrome del “ergotismo” o “fuego de San Antonio”. Además de estos compuestos, contiene un poderoso alucinógeno que afecta al sistema serotonérgico, se trata de la dietilamida del ácido lisérgico (LSD), descubierta por Albert Hofmann.

INCUBACIÓN. En este tipo de envenenamiento, el periodo puede ser muy largo, y dependerá de la cantidad ingerida y de que su consumo sea habitual o no.

Se produce por la ingestión, más o menos prolongada, del centeno contaminado por el hongo. En el caso de las masivas “epidemias” en el pasado, era por el consumo de pan elaborado con este cereal atacado por el “tizón”.

Ese era el motivo de que dicha enfermedad afectase solamente a las clases sociales más bajas, pues las de alto poder adquisitivo, consumían pan “blanco”, elaborado con harina de trigo que era mucho más cara.

SÍNTOMAS. Por efecto de la acción continuada de componentes vasoconstrictores las personas contaminadas sufrían falta de riego en las zonas más periféricas de su cuerpo, lo que se traducía en necrosis o muerte de los tejidos, con la apariencia de lepra, pero este “fuego de San Antonio”, podía ser más lesivo que la propia lepra, pues las extremidades se consumían hasta desprenderse, lisiando y matando a los enfermos a los que solo les quedaba rezar, mientras siguieran comiendo el pan envenenado.

ESPECIE CAUSANTE. Claviceps purpurea.

En septiembre y octubre de 2004, se detectó un brote de encefalopatía en Japón de etiología desconocida, que afectó a más de cuarenta personas. El resumen del estudio refleja que los pacientes tenían fracaso renal crónico, y que siete se sometían a hemodiálisis.

INCUBACIÓN. Todos los pacientes presentaban el antecedente de haber comido Pleurocybella porrigens dentro de un plazo de unas 2-3 semanas previas al inicio de los síntomas neurológicos.

SÍNTOMAS. Los intoxicados no presentaban síntomas gastrointestinales como sucede en otros tipos de intoxicaciones. Los síntomas descritos consisten en una caída intensa del tono muscular (hipotonía) en las extremidades inferiores, lo que les incapacitaba para caminar, apareciendo, a continuación, movimientos incontrolados de los miembros, convulsiones y coma con un final trágico para cinco de los pacientes, entre 13 y 29 días después del inicio del cuadro. La búsqueda de mohos, otros hongos parásitos, sustancias de la polución y pesticidas resultó negativa.

Dos pacientes presentaban un mes después de la encefalitis, un trastorno persistente de la conciencia. Un paciente mostró parkinsonismo después de recobrarse del trastorno de la conciencia. Cuatro pacientes se recobraron casi completamente alrededor de un mes después del cuadro de encefalitis.

ESPECIE CAUSANTE. Phyllotus porrigens = Pleurocybella porrigens.

Esta intoxicación ha supuesto un punto de alarma, al constatarse la posible incompatibilidad mortal que puedan tener los componentes químicos de algunas setas, con ciertos medicamentos.

TOXINAS. La acción dañina sobre el riñón, parece deberse a la presencia de unos aminoácidos tóxicos, aun, poco estudiados.

INCUBACIÓN. Entre 8 y 14 horas después de la ingesta.

SÍNTOMAS. En los casos leves, se manifiesta con trastornos digestivos, vómitos y diarrea. En otros casos más serios, se ha constatado insuficiencia renal aguda grave, habiendo sido necesarias hasta 9 sesiones de hemodiálisis para lograr la normalización de la persona intoxicada.

Miguel Ángel Pinillos

ESPECIE CAUSANTE. Amanita proxima.

Aunque en España hasta hace muy poco tiempo apenas se conocían casos de esta intoxicación, ahora, cada vez son más frecuentes, por lo que debemos extremar las precauciones.

TOXINAS. Ácidos acromélicos A y B, de estructura química muy similar a la de los ácidos kainico y demoico. Son aminoácidos hidrosolubles y termoestables, agonistas potentes de los receptores del glutamato. El mecanismo de acción de estas substancias radicaría en un trastorno del metabolismo del triptófano que lesionaría fibras del sistema nervioso autónomo.

INCUBACIÓN. Larga, de hasta 24 horas, o más, de la ingesta de la seta.

SÍNTOMAS. Se presenta un cuadro de crisis de violentos dolores paroxísticos, acompañados de sensación de quemazón en las manos y sobre todo en los pies. En los momentos de las crisis, las extremidades mostraban aumento de temperatura, enrojecimiento (eritema) e hinchazón (edema). Estos síntomas pueden persistir durante días, semanas, y en algún caso, durante varios meses, siendo necesario, en los casos más graves, el uso de morfina para mitigar los dolores.

ESPECIE CAUSANTE. Clitocybe amoenolens.

 

INTOXICACIONES DE CORTA INCUBACIÓN

TOXINAS. Para ciertas especies no se conocen todavía las sustancias que causan la intoxicación, pero en algunas de ellas, se han aislado compuestos que intervienen en este tipo de trastornos gastrointestinales:

Bolesatina, presente en Boletus satanas. Fasciculoles (E y F), presente en Hypholoma fasciculare e H. lateritium. Fenol, presente en Agaricus xanthodermus. Hebelósidos (A, B y C), presentes en especies del género Hebeloma. Iludinas (S y M) y subiludinas, presentes en Omphalotus olearius y O. illudens. Sesquiterpenos cíclicos, presentes en muchos Lactarius. Vinilglicina, presente en Entoloma sinuatum.

INCUBACIÓN. Entre la media hora y las 4 horas después de la ingestión de las setas.

SÍNTOMAS. Los síntomas se manifiestan con náuseas, malestar y vómitos, acompañados, en ocasiones, de dolores abdominales y diarrea. Debido a la pérdida importante de líquidos la única complicación que puede surgir es la deshidratación, por ello, es necesario tratarla desde el principio. La respuesta personal en este tipo de intoxicaciones es muy variada, desde un simple dolor y ligeras molestias, hasta graves cuadros de diarrea y deshidratación. Por lo general, este tipo de intoxicaciones suelen desaparecer a los dos días. Algunas especies han sido citadas como causantes de intoxicaciones más graves:

Entoloma sinuatum, el más peligroso de todos, ha dado casos graves de lesiones hepáticas y alteraciones nerviosas, con gran debilidad en el periodo de convalecencia. Podría ser mortal en ocasiones.

En Omphalotus olearius predominan los vértigos, mareos, parestesias, lipotimias y relajación muscular.

Tricholoma pardinum y Tricholoma filamentosum, también peligrosos y causantes de lesiones hepáticas, uremia, shock y hemorragias digestivas.

En este tipo de intoxicaciones, es recomendable mantenerse en observación debido a la posibilidad de haber ingerido otras especies que produzcan una intoxicación más grave (faloidiana) y no hayan sido evacuadas completamente del organismo mediante las diarreas y los vómitos.

ESPECIES CAUSANTES. Agaricus pilatianus; Agaricus xanthodermus; Boletus satanas; Entoloma sinuatum; Entoloma nidorosum; Entoloma rhodopolium; Entoloma vernum; Chlorophyllum brunneum; Lactarius helvus; Lactarius torminosus; Omphalotus olearius; Hypholoma fasciculare; Hypholoma lateritium; Ramaria formosa; Ramaria pallida; Russula emetica; Russula mairei; Russula sylvestris; Tricholoma josserandii; Tricholoma pardinum y Tricholoma filamentosum.

TOXINAS. Aun no se conocen con absoluta certeza, pero se considera como toxina responsable de la intoxicación, a la involutina. Confunde el hecho de que los cuadros tóxicos afecten a determinadas personas y a otras no. Mucha gente ha comido esta seta alguna vez, previa cocción, sin ningún problema.

Hasta hace pocos años, el Paxillus involutus, se consideraba una seta comestible, pero el hecho de que haya causado varias muertes en Europa ha llevado a países como Alemania a prohibir su venta.

Fue notoria la muerte del micólogo austriaco F. Neumann, cuando en el año 1945, durante la segunda guerra mundial, murió como consecuencia del consumo en crudo de P. involutus, por falta de combustible para cocinarlos.

En el caso de consumir las setas crudas, como en el suceso comentado, o hacerlo en cantidad grande o de forma muy repetida, aun cocinándolas, puede producirse una hemólisis grave, que puede llegar a ser mortal.

INCUBACIÓN. El periodo de incubación dura de media hora hasta las tres o cuatro horas después de la ingestión, con síntomas que recuerdan a los de la intoxicación giromitrínica.

SÍNTOMAS. Aparecen dolores abdominales, diarrea, vómitos, sudores, fatiga y frío en brazos y piernas. En los casos graves: intensa pigmentación de la orina, hipotensión grave, dolor lumbar, oligoanuría posterior y colapso.

Es frecuente que la persona intoxicada, siguiendo un tratamiento adecuado, se recupere al cabo de siete días, sólo en los casos de hemólisis grave, puede sobrevenir la muerte.

ESPECIES CAUSANTES. Paxillus involutus; Paxillus rubicundulus; Tapinella panuoides, Tapinella atrotomentosa.

TOXINAS. La toxina responsable es la muscarina. Su nombre deriva de su descubrimiento, ya que esta toxina fue encontrada en Amanita muscaria, aunque la realidad, es que la concentración de muscarina en esta seta, es muy baja.

INCUBACIÓN. Su incubación es muy breve, apareciendo los primeros síntomas, entre los veinte minutos y las 2 horas siguientes a la ingestión.

SÍNTOMAS. Náuseas, vómitos, diarrea escasa y dolor abdominal, cólico tipo con retortijones. Aumento importante de la salivación, lagrimeo, de las secreciones bronquiales (broncorrea) e intensa sudoración que empapa al paciente. Es frecuente la miosis y la visión borrosa.

Como efectos cardiovasculares produce bradicardia, hipotensión y/o shock en los casos más graves. En general, los síntomas son moderados y desaparecen de forma natural en unas 6 horas.

La intoxicación raramente es grave, excepto en algunos casos debidos a Inocybe patouillardii, que ha llegado a producir la muerte.

ESPECIES CAUSANTES. Clitocybe candicans; Clitocybe cerussata; Clitocybe dealbata; Clitocybe ericetorum; Clitocybe gracilipes; Clitocybe phyllophila; Clitocybe rivulosa; Inocybe asterospora; Inocybe bongardii; Inocybe caesariata; Inocybe cervicolor; Inocybe rimosa; Inocybe geophylla; Inocybe godeyi; Inocybe griseolilacina; Inocybe hirtella; Inocybe lacera; Inocybe langei; Inocybe maculata; Inocybe mixtilis; Inocybe napipes; Inocybe patouillardii; Inocybe praetervisa; Inocybe pusio

TOXINAS. Las sustancias responsables de la intoxicación, no son las descritas en el pasado, como la muscarina, que apenas se encuentra en Amanita muscaria y en A. pantherina, sino las siguientes: ácido iboténico, muscimol (la más potente) y muscazona. Estas sustancias son derivados ixozálicos que actúan como falsos neurotransmisores. También se encuentra como sustancia responsable la panterinina (sólo presente en Amanita pantherina).

INCUBACIÓN. El periodo de incubación comprende desde la media hora a las tres horas después de la ingestión de setas.

SÍNTOMAS. Suelen ser muy variables, debidos no sólo a la cantidad ingerida de setas, sino también a la reacción personal del consumidor y a la presencia de otras sustancias activas, que varían dependiendo de las zonas donde se recojan las setas, de las variedades y de las formas de conservación y preparación.

Son frecuentes los trastornos gastrointestinales y motrices como: náuseas, vómitos, vértigos, incoordinación parecida al estado de embriaguez, agitación, dilatación anormal de la pupila y en ocasiones enrojecimiento de la piel y taquicardia.

Lo más típico, sin embargo, es la presencia de síntomas neurológicos, con desorden mental, euforia, dificultad de coordinación y de habla, estado de embriaguez, agresividad, alucinaciones y confusión mental.

La intoxicación por grandes dosis puede llegar a ser mortal. Normalmente, las alteraciones no duran más de un día y acaban con un sueño profundo más o menos reparador.

La intoxicación por ingestión de A. pantherina es de mayor gravedad y, aunque rara vez, puede llegar a ser mortal.

ESPECIES CAUSANTES. Amanita muscaria; en todas sus variedades; Amanita gemmata; Amanita regalis; Amanita pantherina.

TOXINAS. La sustancia responsable se denomina coprina. Esta intoxicación también se denomina de tipo “antabus”, por parecerse los síntomas a los provocados por la ingestión de esta sustancia anti-alcohol.

La coprina, que es una combinación del aminoácido glutamina con un derivado de la ciclopropanona, interfiere con el metabolismo oxidativo del etanol, provocando la acumulación de acetaldehído en el organismo.

INCUBACIÓN. A los treinta minutos de ingerir las setas. Es necesaria la consumición de alcohol, aproximadamente entre 5-10 mg./100.

SÍNTOMAS. Los síntomas duran cerca de dos horas y pueden repetirse siempre que se tomen bebidas alcohólicas durante unos días.

Los síntomas típicos son: rubefacción cutánea (cara, cuello, pecho y extremidades), sofocos, palpitaciones, pinchazos y angustia respiratoria. Son posibles también las náuseas y vómitos, presentándose de forma variable, sabor metálico, diarrea, sudoración, arritmias y disritmias cardíacas, vértigos y alteraciones visuales. En casos muy raros se pueden llegar a producir lesiones hepáticas o renales.

Los síntomas también se presentan si el alcohol fue consumido con una anterioridad de cuatro horas a la comida, o si su consumo es posterior (incluso hasta los cuatro días). Según sea el grado de alcohol ingerido, a veces los síntomas son muy leves o no llegan a producirse.

Las intoxicaciones más graves, o más alarmantes, se refieren a Coprinopsis atramentaria, el resto de las especies únicamente producen angustia y vómitos.

ESPECIES CAUSANTES. Los dos más importantes son: Ampulloclitocybe clavipes y Coprinopsis atramentaria.

Otras setas sospechosas: Boletus luridus; Coprinopsis insignis; Coprinellus micaceus; Laetiporus sulphureus; Pholiota squarrosa; Verpa bohemica.

TOXINAS. Las sustancias causantes de estas intoxicaciones alucinógenas, que actúan como falsos neurotransmisores, se denominan: psilocibina, psilocina, baeocystina y norbaeocystina. Sólo la primera parece tener verdadero efecto alucinógeno, siendo las otras tres, precursoras, más o menos inestables, de la psilocibina.

Son sustancias hidrosolubles, desaparecen con el agua de cocción, pero no con la desecación.

INCUBACIÓN. Entre los treinta minutos y las dos horas después de la ingestión.

SÍNTOMAS. Presentan alteraciones sensoriales, pulso lento, tensión baja, visión borrosa, dilatación de las pupilas, sudoración, debilidad, mareos, escasos síntomas digestivos.

Alucinaciones, visiones, desorientación, taquicardia, trastornos mentales, agresividad, pérdida de control, euforia, ansiedad, risas involuntarias, bienestar… Tanto las alucinaciones como los cambios de comportamiento, dependen del estado de ánimo y de la personalidad del intoxicado.

Los síntomas desparecen entre las tres y nueve horas siguientes a la ingestión, generalmente sin secuelas, salvo en niños pequeños, a los que les puede producir la muerte.

ESPECIES CAUSANTES. Gymnopilus spectabilis; Inocybe corydalina; Inocybe haemacta; Mycena pura; Mycena rosea; Panaeolina foenisecii; Panaeolus papilionaceus; Panaeolus cyanescens; Panaeolus fimicola; Panaeolus subalteatus; Pholiota alnicola; Pholiota squarrosa; Pholiotina cyanopus; Pluteus salicinus; Psilocybe coprophila; Psilocybe semilanceata

Otras setas sospechosas: Psilocybe montana; Psathyrella fimetaria; Pholiota aurivella; Pholiota lucifera; Pholiota flammans; Stropharia aeruginosa; Stropharia semiglobata; Stropharia coronilla; Inonotus hispidus; Lycoperdon marginatum.