Para la identificación de las setas, es necesario hacer una detallada observación de todas sus características morfológicas, por ello, en los apartados siguientes detallaremos las diversas partes que componen su estructura externa, para familiarizarnos con los términos propios de esta materia.

En primer lugar, observamos la representación gráfica, de forma sencilla y esquemática, del desarrollo de una seta “típica”, es decir, la que tiene forma de paraguas. En este caso, se trata de una especie del género Amanita.

morfologia

Sombrero.- Representa la parte más ancha y superior de la seta, situado encima del pie. Puede tener multitud de formas. Es, esta forma de paraguas, la que la mayoría de los aficionados relacionan como “seta”. No hay que olvidar que la tradición popular por los hongos viene fomentada por el consumo de estos manjares y la mayoría de las que se comen, tienen esta morfología.

Sombrero

Cutícula.- Con este nombre denominamos la membrana exterior que cubre tanto al sombrero como al pie. Tiene un gran valor desde el punto de vista taxonómico y por tanto es un elemento de suma importancia en el estudio del hongo. Puede contener, o no, pigmentos colorantes almacenados en sus tejidos, lo que le dará en algunos casos una belleza especial, por la diversidad de colores con que a veces se presentan. Debemos considerar que esta coloración es muy degradable por efecto de las diversas condiciones climáticas y fácilmente disoluble por efecto de la lluvia, por tanto la coloración de las setas es algo que hay que considerar de forma prudente, pues al no ser constante, puede dar lugar a equivocaciones.

La cutícula puede ser totalmente lisa, rugosa, aterciopelada, escamosa, hirsuta o cubierta de pelos, seca o viscosa, puede tener restos de la volva en forma de placas o verrugas, presentar llamativos círculos concéntricos, estrías etc.

cuticula

Pie.- Es la parte de la seta que sostiene al sombrero. La forma más común es la cilíndrica, pero este puede ser recto o curvado, el ápice puede ser o no atenuado y la base puede presentar formas muy diversas, lo que representa un elemento muy importante en el estudio taxonómico.

Otro elemento importantísimo es la estructura de su carne, en la mayoría de las ocasiones es fibrosa, pero a veces sucede que es granulosa y se parte con suma facilidad como si fuera una tiza, lo que sucedería si nos encontramos ante una Russula o un Lactarius.

Por último debemos observar como es la superficie del pie, para ver si tiene algún tipo de ornamentación y si es lisa o no.

pie

Himenóforo.- Entendemos como tal a la parte del carpóforo que contiene el himenio, representa la parte fértil en la que se localizan las esporas. Puede estar compuesto por láminas, por poros a modo de una esponja, o por aguijones o acúleos.

Debemos comprobar su color, que en muchas ocasiones coincide con el de la esporada, pues esto nos ayudará en muchos casos para la determinación de algunos géneros; es importante por ello revisar ejemplares maduros. Debemos proceder a la recogida de la esporada, que efectuaremos depositando un sombrero cortado, con el himenio hacia abajo, sobre una lámina de papel y al cabo de unas horas podremos observar la coloración de ésta.

Otro tema de suma importancia es el estudio de la disposición del himenio respecto al pie. En el caso de un himenio laminar, si observamos que las láminas no llegan a tocar el pie, se llaman libres; si llegan a estar unidas al pie, adnatas, si la unión es solamente por una especie de diente o entrante, se denominarían escotadas o sinuadas; y si las láminas se prolongan hacia abajo invadiendo la parte superior del pie, en este caso se dice que estas son decurrentes.

Asimismo observaremos con detenimiento la arista de las láminas, para ver si es lisa, aserrada, denticulada, flocosa, etc, y el color de la misma.

Hay que considerar que todas estas apreciaciones que exponemos son las más comunes, pero indudablemente y en muchas ocasiones, nos encontraremos con ejemplares que presentarán situaciones o formas, más o menos intermedias.

himenoforo

Anillo.- Corresponde a la parte residual del velo parcial que cubre y protege el himenio durante los primeros estadios del hongo. Una vez que se ha desarrollado se rompe dejando este resto sobre el pie.

La morfología es muy variable: como una armilla o brazalete persistente, puede ser muy fugaz y desaparecer rápidamente, puede ser doble, súpero o ínfero (esto último muy importante para determinar especies de Agaricus), en forma de rueda de carro, de cortina, glutinosa o aracnoide etc., y de consistencia también muy variable, pueden ser membranosos, farinosos, blandos, cremosos, etc.

anillo

Volva.– Corresponde al resto del velo universal que ha cubierto y protegido la totalidad del carpóforo en los primeros momentos de su existencia. Aparece en algunas especies cubriendo la parte basal del pie y puede pasar desapercibida por estar enterrada. De ahí la importancia de extraer la especie entera cuando se recoge con fines de estudio.

Pueden presentar formas muy diversas, y dependiendo de su consistencia, la veremos membranosa y persistente envolviendo la base del pie y en otras ocasiones observaremos solamente restos de ella, ya que al desarrollarse el hongo, la membrana del velo universal queda adherida al sombrero y prácticamente desaparece de la base del pie.

La observación de la volva es de importancia vital. No debemos olvidar que el género Amanita lo posee y en él se encuentra un grupo de setas que son las que han ocasionado el mayor número de fallecimientos.

volva