Foto de Aurelio García Blanco

Foto de Aurelio García Blanco

Forma ascógena primaveral, muy difícil de observar en la Naturaleza. Foto de Aurelio García Blanco

Claviceps purpurea (Fr.) Tul.

Ascocarpo. De forma globosa o ligeramente aplanada, de 1,5-3 mm de diámetro. Superficie ocre amarillenta u ocre anaranjado, finamente punteada por los prominentes peritecios de color más oscuro. Pie. De 2,5-5 x 0,1-0,2 cm, aunque puede presentarse mucho más largo, dependiendo de la capa de vegetación que cubra el esclerocio; cilíndrico, ondulado, liso, de color morado oscuro, adornado de llamativos pelos miceliales en la base.

Ascósporas. Filiformes, de 100-120 x 1 µm, lisas, hialinas, multiseptadas en la madurez.

Hábitat. Fructifica del esclerocio, en este caso del centeno, que representa la forma conidial o asexual del hongo. Aparece en grupos numerosos. Época de fructificación. Finales de invierno o en primavera. Muy difícil de observas en la Naturaleza la forma ascógena. En nuestro caso se logró por cultivo en cámara húmeda.

Comestibilidad. No comestible. El consumo de pan elaborado con centeno contaminado con los esclerocios del centeno, fue causante de miles de muertes hace muchos años por ergotismo o Fuego de San Antón, una especie de lepra que desencadenaba el fallecimiento de quienes lo consumían. Actualmente se usa en farmacología.

Observaciones. Durante la primavera se producen ascósporas que son dispersadas por el viento, dando lugar a la posible infección del centeno o de otras gramíneas. El micelio que surgirá de ello continúa su desarrollo y acaba originando un esclerocio, una estructura dura, oscura, con aspecto de cuerno, conocido como “cornezuelo”, que puede convivir con las semillas bien formadas. Al secarse la planta o ser segada cae al suelo, donde pasa el invierno.

Fecha publicación, 14 de febrero de 2017.

Descargar (PDF, 212KB)