Foto de Rubén Martín González

Cortinarius araneosovolvatus Bon & Gaugue

Sombrero. De 3 a 8 cm de diámetro, al principio fuertemente convexo, luego plano a plano convexo, con un mamelón pronunciado en el centro, bastante carnoso y de consistencia dura. Margen incurvado y ondulado, con restos de velo en los ejemplares más jóvenes. Cutícula lisa, seca y brillante, bastante higrófana, de color característico, gris plateado o blanco plateado, cubierta de unas fibrillas más oscuras y con tendencia a volverse pardo grisáceo.  Láminas. Sublibres, ligeramente anastomosadas, bastante espaciadas, con lamélulas y arista irregular, de color pardo claro ya desde joven, oscureciendo con la edad. Pie. De 4-8 x 1-2,5 cm, cilíndrico, casi siempre curvado y engrosado en la base, sin llegar a formar un bulbo marginado, cubierto por una zona algodonosa en la parte baja de color blanco a modo de pseudovolva, el resto de color grisáceo con reflejos lilas en la parte alta.  Carne. Bastante dura y espesa, blanquecina con la zona subcuticular pardo grisácea. Olor. Característicamente rafanoide, pero que tras un tiempo se vuelve afrutado.  Sabor. Dulce.

Esporas. De 8-11 x 4,5-6 µm, claramente amigdaliformes, con ligera ornamentación apiculada. Esporada parda en masa.

Hábitat. Fructifica bajo Quercus en terreno fuertemente calizo. Época de fructificación. Otoño.

Comestibilidad. No comestible.

Observaciones. Bonita especie y fácil de identificar aún tratándose de un Cortinarius. Caracterizado por su color argénteo, los restos de cortina en la base del pie, olor característico a rábano, y unas reacciones a la KOH que dan un color gris en la cutícula, y pardo grisáceo en la carne.

Fecha publicación, 30 de enero de 2017.

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